"El maestro de niños debe ser sabio, ilustrado, filósofo y comunicativo, porque su oficio es formar hombres para la sociedad". Simón Rodríguez

martes, 21 de marzo de 2017

De la poesía como estrategia didáctica


De la poesía como estrategia didáctica

Desde 1999 es proclamado por la Unesco el 21 de marzo como  el Día Mundial de la Poesía para invitarnos a “reflexionar sobre  el poder del lenguaje poético y el florecimiento de las capacidades creadoras de cada persona”. En esta oportunidad Marcos Veroes nos presenta estas breves notas celebratorias de un género literario poco comprendido y muchas veces banalizado.


Por el Prof. Marcos Veroes
Coord. Publicación
Equipo Crifpma


    Se han desandado miles de argumentos acerca de la poesía y su relación con el desarrollo de la imaginación, de su capacidad para hacernos entrever que otra realidad está más allá de lo que podemos palpar con los sentidos. Hoy, a propósito de celebrarse el Día Internacional de la Poesía, quiero resaltar el valor de libertad que nos ofrece la palabra poética, de cómo ella nos ayuda a sentir el mundo desde la otra mirada. Y lo más importante, de cómo podemos dibujar mundos con las palabras lo que implica un esfuerzo y a la vez un talento que muchos llevan escondido dentro de sí sin saberlo. En este artículo me referiré a tres aspectos que suelen ser omitidos por parte de los docentes de Lenguaje y comunicación cuando imparten sus sesiones de clases.

    Es importante que los niños descubran la posibilidad que hay de jugar con la palabra. Es una herramienta que incentiva la imaginación y plantea retos: sabemos del poder de las adivinanzas, las retahilas y los trabalenguas pero desde la poesía y los significados que ella encierra se da un paso más hacia lo que llamamos sentir el mundo desde otra mirada. Es importante sí que nosotros nos dejemos encantar por la palabra poética, darnos la oportunidad de sentir el palpitar de los significados que se encierran en un verso o en una estrofa. Seamos los primeros en maravillarnos para luego tener la osadía de maravillar a los demás. Lo más importante es la palabra poética, lo que ella transmite, lo ella contagia. Una de las recomendaciones que hago a mis lectores de aula o talleres es olvidarse un poco del autor y su vida, pues nos parece más conveniente resaltar lo que nos canta dicho autor. Veamos por caso el siguiente ejemplo:

Se partió la tarde
con el largo cuchillo
de un grito de cigarra.

¿Quién de ustedes se ha imaginado partir la tarde? ¿Es más, la tarde puede partirse? ¿Cómo puede ocurrir esto? ¿Cuán largo es ese cuchillo que es capaz de partir la tardee? ¿Qué hombre pudo imaginar esto? Son algunas de las interrogantes que podríamos plantearnos y tratar de resolver y que son más ricas y de mayor impacto producto de tres versos en apariencia sencillos para luego caer, en último lugar, en el escritor y descubrir (con cierto grado de sorpresa) que el autor de estos hermosos versos es el maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa y pertenencen a un poema que tiene por nombre Decreto de cigarra.

¿De qué hablar en el poema? ¿A qué cantarle?
Muchas veces se comete el error de relacionar de manera directa el amor con la poesía y la poesía con el amor negando así otras temáticas que han sido abordadas desde hace más de ocho siglos antes de la era cristiana. Quizás la modernidad sea la culpable encasillando las cosas para hacerlas más manipulables pero en el caso de la poesía esta se ha zafado de estas cadenas y camina libre por las temáticas más sencillas y también las más escabrosas. Cuál es el impacto en un niño de quinto o sexto grado saber que le puede escribir un poema no sólo al amor y a la alegría sino también a la cebolla, a la patilla, al mango, a la hormiga, a la soledad, a la tristeza... en fin a todo lo que se nos ocurra. ¿Cómo es eso de cantarle a la tristeza? ¿Qué podría decirle a la tristeza, si es que puedo hablar con ella? ¿Para qué cantarle a la tristeza? En el libro de la colección Bicentenario El Cardenalito para sexto grado la voz del poeta nos expresa lo siguiente:
La tristeza no puede
entrar por estas puertas.
Por las ventanas
entre el aire del mundo,
las rojas rosas nuevas,
las banderas bordadas
del pueblo y sus victorias.
                                                              (Pablo Neruda)

    En el libro de la Colección Bicentenario pag. 172 encontramos un poema donde se expresa:
En el aire giran luces
nacidas en el barranco.
Yo les vi la cuna oscura:
Podrida entraña de árbol.
                                                            (Enriqueta Arvelo Larriva)

    Es preciso entender que apreciar la poesía es un asunto de afinar la sensibilidad a través de la palabra. La poesía es significado de sí misma y cada uno de nosotros tiene un poema esperándonos para que lo asumamos como nuestro, como dijo alguno de nuestros autores, el poema es de quien lo necesita. 


    En medio de todo esto he olvidado indicar que es preciso invitar a la escritura. La lectura por sí sola resulta casi que inútil sin su complemento, la escritura. Una lleva a la otra y entre ambas se complementan. De la imaginación que nos brinda la lectura saltamos a la posibilidad que nos da el poder de la palabra creadora. Hoy en día la palabra se le utiliza como una inoculadora de mentiras como si fuesen verdades, por suerte contamos con la poesía como el antídoto apropiado. Es a través de la poesía que la palabra se desnuda para descubrir la realidad. Mientras haya palabra habrá poesía. La palabra poética es espacio de resistencia y rebeldía.


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